Lamiak

Calle de la Rosa, 10. Madrid

www.Lamiak.net

 En la mitología vasca, las “lamiak” aparecen en las leyendas como bellas mujeres, con cabelleras largas que peinan con sus peines de oro y que enamoran a los hombres. En la realidad, es una taberna vasca que descubrimos gracias a un amigo que tenemos en común y este sábado, después de una larga caminata en busca de una pasta italiana que se llama fusilli, decidimos hacer una pausa y volver para almorzar.

DibujoLlegamos al sitio, saludamos y nos sentamos en la única mesa libre que queda al lado de unos chicos ingleses. El sitio es acogedor, simple y cálido. Perfecto para un encuentro entre amigos mientras picas algo típico del país vasco: los pintxos.

Nos toman nota para las bebidas y mientras esperamos, uno de los camareros nos ofrece una bandeja de pintxos recién salidos de la cocina con tortilla de patata acompañada por una loncha fina de jamón serrano … ¡Olé, Olé! Calentitos y buenísimos. ¡Qué bienvenida!

Empezamos  a cotillear y vemos que tienen dos cartas, una específica para los pintxos y otra con una selección de ensaladas, diferentes platos de raciones y una tabla de quesos variados.  Cuando estuvimos la primera vez optamos por unos pintxos calientes pero esta vez decidimos cambiar y pedir dos ensaladas.

EnsaladaPasan no más de 15 minutos y por fin llegan nuestras ensaladas en un bol grande y transparente (el típico recipiente en el que te comes los cereales para desayunar). Nos quedamos atónitas por la abundancia de la ensalada y por la frescura de los ingredientes. Se nota que las han preparado en el momento.  Y lo mejor de todo es que ya están aliñadas perfectamente.  ¿Qué más se puede pedir? ¿Un cestito de pan quizás? Nos lo traen también junto con la otra ensalada de: pimientos, anchoas, escarola, bonito, queso feta y espárragos. Sencilla y deliciosa. Si te gustan las ensaladas con mucho sabor, te aconsejamos que pidas ésta. Eso sí, ¡estarás sediento como un camello durante todo el resto del día!

Fue bastante duro terminarse toda la ensaladera pero la realidad es que están tan buenas que te da pena dejar aunque sea una sola hoja de escarola. Se acercó nuestro camarero y, con la gracia que nos distingue, le dijimos que nos merecíamos un premio por habernos terminado ambas ensaladas. Se rió y fue a por la carta de los postres. Al volver vimos que nos traía nuestro regalo: ¡un trozo de tiramisú gigante con dos cucharas! ¡Que majo! Delicioso.

Terminamos el postre y nos trajo la cuenta: 3 coca-colas, 3 ensaladas y un café por un total de 32.60€, 10.80€ cada uno. Puede que no sea el sitio más económico de Madrid pero por la calidad de la comida, la abundancia de los platos y la simpatía de los camareros creemos que vale la pena.

Consejo: id al que está en Antón Martín porque el que está en la Cava Baja esta siempre mucho más lleno con un público un pelín “más estirado”.

¡Gero arte!

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