Miniguía para comer en Japón: Takayama

Tras daros algunas pistas de dónde comer en Tokyo y Osaka, toca el turno de hacer especial mención a los Alpes Japoneses, concretamente a Takayama, ciudad muy importante tanto por su riqueza patrimonial como gastronómica.

20170518_130241Takayama es una pequeña localidad con muchísimo encanto, pequeña, fácil de recorrer, con unos platos que difícilmente encontraréis en otras zonas de Japón. Uno de los productos estrella es la carne de Hida. Probablemente no hayáis oído ni jota de esta carne pero aseguramos que su denominación de origen incluso rivaliza con la carne de Kobe por ser de una calidad excelente y mucho más asequible para el bolsillo.

Esta carne la encontraréis fácilmente en cualquiera de las localidades de la zona. Se puede comer de tres sabrosas maneras: 

  1. Shabu-shabu: en el centro de la mesa hay un agujero donde ponen una olla de agua hirviendo. Se sirven varias bandejas crudas de verduras y de carne de hida finamente cortada. Para cocinarlas se sumergen las verduras y la carne en la olla. Una vez cocidas, se sacan para mojarlas con salsa ponzu. Ojo, la carne se hace muuuuuuuuy rápido así que no la dejéis nadando como la verdura. Metedla sujetándola con los palillos y tras unos segundos, sacadla. La espumadera de la mesa es para ir sacando los restos que se vayan quedado. De esa manera, se tiene de nuevo el agua limpia.
  2. Yakiniku: en el centro de la mesa ponen una parrilla para hacer la carne y la verdura a la brasa con varias salsas para mojar los diferentes ingredientes. Al igual que en el shabu-shabu, hay que tener especial cuidado con la carne pues, al estar cortada muy fina, se hace rápidamente.
  3. Sukiyaki: se trata de un bol donde se hierven agua con soja, azúcar y mirin. Los ingredientes de esta receta son carne, verduras y fideos. Aunque pueda parecer menos atractivo que las otras opciones, aseguramos que es uno de los platos más sabrosos de todo Japón. El caldo sobrante se puede comer con cuchara o bien juntarlo con arroz blanco. 

Pero no solamente Takayama destaca por la carne sino también por el licor emblemático japonés: el sake.

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Ocho destilerías quedan en pie en este pequeña localidad cuyo origen viejuno se remonta a 300 años. Y sí, en muchas otras ciudades encontraréis sake pero aquí destaca por tener una calidad excelente debida al agua de las montañas y al clima favorable donde se cultiva el arroz. Vale la pena acercarse porque en algunas destilerías tienen muchísimas variedades que van desde el más seco al más suave. La degustación de cada vaso de sake suele costar 200 yenes (1,50€ aprox.). Tienen tienda para venta de botellas a muy buen precio desde 9 euros. Un acierto para llevar como regalo (o para uno mismo) no solo por su sabor sino también porque estéticamente son bastante atractivas.

Dicho todo esto -gracias por llegar hasta aquí-, nuestras recomendaciones para zampar en Takayama son las siguientes:

Maruaki Hida Beef Takayama. Sí, lo sabemos. Es turístico pero sinceramente es un buen lugar para comer shabu-shabu o yakiniku. Ambas opciones disponen de un menú para dos personas con precio cerrado. La carne es muy buena, el servicio es… un poco raro. No por nada, pero como en todos los países del mundo mundial, hay pueblos más cerrados que otros. Pero se come muy bien. Nota: en la mesa hay un botón para llamar al personal así que los gritos de “tssst, chiqui” que hicieron las chicas que estaban en la mesa de nuestro lado os los podéis ahorrar. 

CUR Shabu Shabu

串の三百両Estas letras en kanji tienen una explicación: no hemos encontrado el nombre en alfabeto occidental por más que lo hemos buscado. Así que pinchad sobre el nombre para que os salga la localización en Google Maps. Bromas aparte, es un local muy ameno donde probar todos los yakitori que buenamente puedas: de ajos asados, pollo, ternera, salchicha… Hay que aprovechar porque no es tan habitual ver yakitori -que no sean de casquería- a precios razonables. Cuando fuimos tenían un mozo que hablaba inglés. Y si no pues la tónica general en Japón, a señales y a entenderse. Tres “bes”: bueno, bonito, barato.

 

Kotaro. Imprescindible sí o sí. Lugar encantador con poco sitio (hay que ir prontito), muy auténtico, residido por el típico señor milenario de los que parecen sugus, duros por fuera y tiernos por dentro. Casi obligatorio pedir su sukiyaki. Para aplauso.

Si no os convence, hay otros menús y en todos ellos se incluyen, aparte del plato principal, arroz, algo de verdura y una mini porción de fruta. Precio entre 10 y 15 euros.

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Podéis ver más fotitos de Japón en nuestra cuenta de Instagram 

Arigato gozaimasu!

 

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